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· Aaron Copland   

Terminé finalmente el Concierto para Clarinete después de la  temporada de Tanglewood de 1948. Dura aproximadamente dieciséis y medio minutos y está dedicado a Benny Goodman. Goodman encargó una obra a Bartók en 1938 y a Hindemith en 1947, el mismo año que me contactó. Yo nunca hubiese pensado en componer un concierto para clarinete si Benny no me hubiera encargado uno. No puedo soplar una sola nota en el instrumento! Aparte de mi arreglo de la Short Symphony a Sexteto, en donde el clarinete es uno de los instrumentos protagonista, la única experiencia que tuve con el clarinete fueron las partes orquestales. Por mucho tiempo fuí un admirador de Benny Goodman, y pensé que si escribo un concierto con él en mente, eso me daría un punto de vista fresco. Nosotros no trabajamos juntos mientras componía la obra, pero después que la terminé y la envié, Benny me escribió para agradecerme y decir: “con algunas pequeñas correcciones, yo sé que tendremos una buena obra”. Cuando leímos el concierto por entero, el clarinetista David Oppenheim estuvo a su alrededor para apoyo moral. Yo había escrito la última página demasiada aguda, así que tuve que bajarla. Benny hizo otras pocas sugerencias - una de ellas concernía una nota alta en la cadencia (supe que Benny podría alcanzar esa nota ya que la había escuchado en sus grabaciones). Me explicó que aunque pudiera alcanzarla cómodamente cuando toca  jazz para una audiencia, quizás no sea capaz de obtenerla si la tiene que leer de una partitura o para una grabación. Por lo tanto, la cambiamos.





































El primer movimiento del Concierto para Clarinete es una canción lánguida compuesto en tiempo de ¾, bastante excepcional para mí, pero el tema parecía asi pedirlo. El segundo movimiento, una forma libre de rondo, es un contraste en absoluto de estilo, severo, y de sabor jazzístico. Los movimientos son conectados por un candencia, que le da al solista la oportunidad de demostrar sus virtudes, mientras introduce al mismo tiempo los fragmentos del material melódico que serán oídos en el segundo movimiento. La cadencia está escrita bastante cerca de lo que quize, pero es libre dentro de lo razonable - a fin de cuentas,  ella y el movimiento siguiente están en  idioma de jazz. No es ad lib como en cadencias de muchos conciertos tradicionales; yo siempre sentí que  hay suficiente espacio para la interpretación aún cuándo todo fuera escrito. Parte del material del segundo movimiento representa una fusión inconciente de elementos obviamente relacionados a la música popular  de USA y  Sudamérica: ritmos de Charleston, boogie - woogie, y los aires brasileños populares. La instrumentación es el clarinete con cuerdas, arpa y  piano; no conté con gran variedad de percusión para lograr los efectos de jazz, así que utilicé slap basses y sonidos grandes de arpa para simularlos. El Concierto para Clarinete termina con una coda bastante elaborada en Do mayor que la concluye con un glisando  - o “smear” en la jerga jazzistica.

    Asumí que  Benny planificaría un concierto poco después que yo terminara la obra, pero casi un año más tarde, él escribió (14 de febrero 1949), “Me siento terriblemente desilucionado por no ser capaz de realizar el concierto el 10 de mayo, pero obviamente con  mi actual situación  sería tonto de mi parte tomar un trabajo tan importante en este momento. (Goodman contrajo una infección y cambiaba también su representante.) Estoy ansioso por tocar el concierto en  público y  le dedicaré mucho trabajo junto con Ingolf Dahl en Los Angeles; mientras tanto me  mantendré  en contacto con usted hasta que encontremos el momento oportuno para realizarlo.” Hice una grabación con el score para dos pianos y se la envié a Benny. El estreno del Concierto para Clarinete finalmente sucedió el 6 de noviembre de 1950, Fritz Reiner  dirigiendo la Orquesta Sinfónica de los estudios de NBC.





















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Benny Goodman

No hice demandas en lo que Copland debía escribir. Tuvo completa liberta, con la condición  que yo debería tener una exclusividad de dos años para interpretar la obra. Pagué dos mil dólares y eso si es dinero . En aquel momento, no habían muchos compositores norteamericanos que  escoger - personas de la estatura de Hindemith y Bartok. Recuerdo que Aaron vino a escuchar cuando estaba grabando con Bartok. Copland tenía una gran reputación también. No lo escogí  porque algunos de sus trabajo fueran inspirados en jazz. En mi mente, el Concierto para Clarinete estaba relacionado al ballet por el compás de ¾  del primer movimiento. Nunca tuvimos muchos problemas aparte de una pequeña riña en una parte antes la cadencia donde él había escrito una repetición de alguna frase. Yo me inclinaba por que la parte sea retirada- era cuando la viola era eco para dar la entrada al clarinete. Pero pienso que Aaron finalmente la retiró. El trabajo es difícil para los intérpretes, especialmente los ritmos. Fuimos afortunados de contar con Fritz Reiner para hacer el estreno. Aaron y yo interpretamos el concierto en repetidas ocasiones con él conduciendo, e hicimos dos grabaciones.

    Nuestra primera grabación fue para Columbia con la Orquesta de Cuerdas de Columbia, pero la segunda grabación que hicimos en los sesenta  es la mejor. Una vez cuando estaba en Roma en la Academia Americana en los cincuenta, toqué el concierto de Aaron con un amigo suyo en el piano. ¡El niño me sorprendió por lo instruido que era en jazz! (Harold Shapero). Muchos clarinetistas han tocado el Concierto para Clarinete de Copland, los mejores, y por todo el mundo. De los conciertos que he comisionado, el de Copland es el que mas se toca. Es una obra muy popular. Aaron y yo la realizamos fuera de la ciudad, pero no en Nueva York hasta 1960 en el Carnegie Hall (17 noviembre). ¡Eso si que fue algo! Nosotros lo tocamos con la Orquesta de Cleveland (1968) , y Los Angeles en los setenta. Siempre me sentí contento por haber encargado esta obra y de tocarla con Aaron Copland en la batuta.
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Aaron Copland (1900-1990) es sin duda  uno de los más grandes compositores de los Estados Unidos. Sus obras, que incluyen entre muchas otras Appalachian Spring, Billy the Kid y el Salón de México, son programadas frecuentemente en las grandes salas de conciertos del mundo. Para los clarinetistas, Copland nos heredó un grandioso concierto. ¿Cómo asi concibió la idea? ¿Qué piensa el compositor de su propia obra? A continuación podrás descubrir lo que Copland pensaba no sólo sobre el concierto, si no sobre el clarinete y su dedicatario. También podras leer la opinión del clarinetista que estrenó la obra, Benny Goodman.
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   Concierto para Clarinete, Arpa y Piano - Aaron Copland en sus propias palabras
Aaron Copland
Manuscrito original de la primera página del Concierto para Clarinete de Aaron Copland