| ENTREVISTAS |
| · ¿Cree que el músico tiene una función social, un lugar importante en la sociedad? Primero que todo, yo creo que la música es una disciplina. Por ejemplo aquí en Japón, se practican muchas artes marciales. Yo estoy empezando con el Aikido, que lo descubrí hace dos años. Es muy interesante. Por ejemplo, no hay competencia. Con esto te digo que al igual que esta disciplina, la música no es una competencia. Necesitamos algunos concursos para ayudar a jóvenes músicos, me ayudó a mí y debe seguir ayudando a nuevas generaciones, ya que no todos pueden hacer una carrera, no hay espacio para todos. La música es entonces como un deporte, todos lo días debes practicar, debes trabajar en tus músculos, en tu embocadura, en tu sonido. Tener un nivel de disciplina es muy bueno. A veces yo mismo siento flojera para practicar - lo encuentro normal - pero tengo una disciplina de práctica que me mantiene en buena forma. Esta es una de las funciones de la música: dotarte de disciplina. Segundo, cuando practicamos música de cámara, dúos, tríos, etc., debes aprender a interactuar con otras personas, con otros músicos que a veces a penas conoces, como sucede en la sociedad. Uno aprende a vivir con el otro, a ser tolerante y a entender que no siempre tenemos la razón. No existe una verdad absoluta. No soy dogmático, y creo que todos somos complementarios, nos necesitamos. Luego te puedo decir que la música ofrece placer a la gente, ayuda un poco a olvidar nuestros problemas. La música está aquí para expresar lo que no podemos decir (creo que Debussy dijo esto). Y yo concuerdo completamente con Nietzche: sin música, la vida sería un error. · Hoy en día se clasifican a los músicos de acuerdo con la música que interpretan. Oficialmente usted sería un 'músico clásico'. ¿Cree que es importante conocer otros géneros de música, aquellos que distan un poco de los impartidos en los conservatorios? Si, claro que sí. Como te decía no hay una sola verdad absoluta, y existe mucha música en el mundo. Yo practico un poco de jazz y me encanta la música folklórica. La música es expresión. Como ayer, el concierto que atendimos con Michel Portal y Louis Sclavis. A Michel lo conosco muy bien, y es un 'músico clásico'- ¡Louis es otro mundo! - , pero expresa energía de varias maneras, ya sea en jazz, improvisación libre o música popular. De eso se trata, de expresar. · ¿Y por qué algo tan esencial es olvidado por muchos músicos? Incluso cuando la música está bien compuesta, le menciono por ejemplo la primera sonata de Brahms, hay muchos músicos que hacen de esta obra un momento aburrido. ¿Qué sucede? Es como en la vida cotidiana. Hay gente 'carismática', gente con un aura, con energía... conoces a alguien hoy día y quizás sea tu novia en el futuro, ¿porqué? Esta persona te transmitió algo, y este 'transmitir de energía' no lo puedo explicar. Hay gente que la tiene y es sensible a recibirla. Pero también es el factor del 'momento'. A veces puedes escuchar Poulenc o Vivaldi y no puedes tolerarlos, ya que no es el mejor momento para escuchar a ninguno de ellos. Eso pasa, debido a tus preocupaciones, estados de ánimo, etc. Y pasa que esta misma música la escuchas luego, en otro ánimo, y te deslumbras. Sucede, y ¿cómo explicarlo? No lo sé. · ¿Usted cree en el talento? Creo en el trabajo, disciplina.... (hace una gran pausa) te digo algo: cuando nos dedicamos a la música de manera profesional, no hay secretos. Primero debes trabajar, y si hay talento o algo, brotará, lo vas a notar. Pero primero trabaja. Todos somos diferentes desde el principio, hay gente que puede escuchar una melodía y tocarla inmediatamente. Otros no. Lo mismo cuando bailas. Cuando quieres aprender a bailar salsa, hay gente que inmediatamente entiende el ritmo y puede seguir los pasos, y a otros les cuesta más. El talento es lo mismo, no viene igual para todos, pero va a notarse luego de arduo trabajo. · Usted también enseña, y ofrece clases maestras en distintos países. Bajo su observación, ¿Qué opinión le merece la educación impartida en los conservatorios? ¿No le parece que vivimos un poco el 'tecnicismo'? La técnica es importante, pero no es suficiente. Para hacer música no se necesita tener una técnica sobresaliente. ¡Uno puede hacer música con tres notas! Simplesa es también importante, e igualmente impactante. Cuando llega el solo de clarinete en La Traviata de Verdi, ese momento es mágico... y te puedo contar una historia con esto: mi maestro, cada vez que tocaba este solo, lloraba. Mientras tocaba las lágrimas le caían de los ojos. Y la primera vez que yo toqué este solo, la música me cautivó y me acordé de mi maestro llorando... y me puse a llorar también! (se ríe a carcajadas). A veces uno escucha una obra y no puedes controlar tus emociones, que increíble ¿no crees? · Estoy de acuerdo... O cuando escuché la Quinta Sinfonía de Malher, recuerdo que estaba solo escuchándola en la radio... eso fue un mar de lágrimas, ¡qué emoción, que hermosura! La música tiene ese poder. |
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| Ganador de varios concursos internacionales, dotado de una gran musicalidad y voz inconfundible, el clarinetista francés Philippe Cuper conversa en exclusiva con Marco Antonio Mazzini para Clariperu. Músico paciente y optimista, nos comparte sus inicios en la música y su pasión por el clarinete, además de su opinión sobre la educación musical actual y los concursos internacionales. Esta conversación se llevó a cabo el 24 de julio del 2005 en Tokyo, Japón, en el marco del Festival Mundial de Clarinete. |
| Philippe Cuper |
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| · Y mi pregunta obligatoria: ¿Cómo cree que ayuda a sus alumnos a desarrollar su musicalidad? Primero, no hay que olvidarse que el clarinete es un pedazo de madera, nada más. Lo importante es la vida que pones a través de él. Es tu voz más interna la que sale por él, tu mente, tu sensibilidad... es como una voz. Cada uno de nosotros tiene una voz única, un timbre distintivo. Mucha gente está obsesionada con el clarinete, que el sonido, los dedos, el staccato, las indicaciones del metrónomo..."mi sonido no está muy claro"....y ¡por que no! "oscuro, sonido oscuro" eso es todo lo que escucho. Para mí una voz es clara, oscura, aguda... tiene muchos colores y es normal. Si la música me pide tocar muy 'pulcro' pues así lo haré, u oscuro o como el caso lo demande. Uno debe usar su voz como mejor pueda. Yo no soy un clarinetista, trato de ser músico. Los estudiantes deben ser conscientes de esto y claro, aprender técnica también. Yo en este aspecto también tuve suerte, ya que desde temprana edad tuve la oportunidad de enseñar. Nuevamente fue mi maestro quien me dio esta gran oportunidad, ya que cuando tenía 15 años, me pedía espontáneamente que le enseñara a alguno de sus alumnos nuevos, y así aprendí a ser maestro también. · ¡Su maestro le heredó muchas cosas positivas! Dígame, en esta tradición de convertirse en maestro luego de haber recorrido tantos caminos, ¿tiene alguna filosofía de enseñanza? La más simple: lo que sé, lo comparto. Si vamos a ser maestros nos debe gustar compartir, dar. Conosco gente que para mí no tienen nada de maestros, ya que comparten algunos de sus conocimientos, y no todo lo que ha recibido y conocen. No quieren compartir. Si enseñas compartes, y si no deseas compartir, no enseñes. · Esta no es una pregunta fácil, pero la curiosidad me obliga. En el marco de su experiencia, ¿cuál es la situación más difícil que tiene que afrontar como maestro? Bueno, son algunos alumnos... verás, muchos estudiantes no quieren escuchar lo que dices. Te oyen pero no te escuchan. Creen que saben todo, y cuando llegan a la clase su cabeza está llena de cosas, ideas, prejuicios. Es muy difícil aportar a esa mente. Frecuentemente ellos no te dicen nada, pero luego de unas semanas uno nota que nada ha cambiado, que no han tomado en cuenta tus consejos. Yo tuve cuatro maestros, todos ellos en diferentes momentos, y cada uno tan distinto del otro. Cuando empezaba clases con un nuevo maestro, no olvidaba lo que había aprendido anteriormente, pero trataba de ir con mi cabeza vacía, como si no supiera nada. Así aprendo más, ya que acepto que existen cosas diferentes, acepto aprender para mi propio enriquecimiento. · ¿Qué le suceden a esos estudiantes que van a su clase sin actitud para aprender? Bueno, primero dialogo con ellos para hacerles ver que no veo progreso. Luego de un año ya no los acepto en mi clase, ya que quizás yo no soy el maestro indicado para ellos, y son libres de buscar otra clase. Me parece justo, ya que luego de seis meses o más de pedirles que hagan cierto esfuerzo, o que cambien ciertas irregularidades y no ver resultad alguno, no vale la pena seguir insistiendo en alguien que no me quiere escuchar. Todo lo que les pido es por su bien, ya que tengo un poco más de experiencia -soy consciente que no lo sé todo- y los puedo orientar en un mejor camino, les ofresco lo que sé. Si no, ¿porqué me buscaron en primer lugar? Lamentablemente tengo uno o dos alumnos difíciles cada año. A veces sucede que recibo alumnos de maestros de destacada trayectoria, famosos, y sus alumnos llegan a mi clase quejándose de su maestro. Luego de un tiempo me doy cuenta de que el problema no es el maestro si no el alumno mismo. ¡Supongo que lo mismo hablarán de mí! · Su consejo en este tema sería... Que cuando vayan a la clase de un nuevo maestro, acepten que van a ver diferencias con lo que aprendieron anteriormente, y que deben mantener una mente abierta, o mejor no vayan a la clase. Se trata también de respeto, respeto mutuo entre dos personas, ¿me dejo entender? Por esto también considero a mi primer maestro como el más grande, ya que él me decía: "anda a ver a este profesor. Es muy diferente a mí, pero vas a aprender mucho". Y tuvo toda la razón. Pero hay que tener paciencia. Te cuento un caso para que me entiendas mejor: hace muchos años tuve a una clarinetista de Korea en mi clase. Tocaba bastante bien. Vivió en París por dos años. En su primer año tomó clases conmigo y con otro maestro que no recuerdo su nombre, pero también atendía clases con Michel Arrignon y Guy Deplús. Toda esta tormenta de información le llegó muy pronto y, aunque con Michel y Guy Deplús concordamos en muchos puntos, no nos explicamos de la misma manera. Esto la bloqueó. En un año estaba tan insegura que no podía tocar como lo hacía antes. Esto no es bueno. Hay que atender clases diferentes pero con una sana distancia, digamos, un maestro a la vez. · Hasta ahora me ha conversado sobre sus inicios musicales, sus éxitos y mentalidad como maestro. Me pregunto, en este momento de su carrera, ¿tiene algún sueño? Ahhhh.... (se ríe prolongadamente) .... mmmm.... uno de mis sueños era tocar algún día con la Filarmónica de Berlín, y me invitaron para una serie de conciertos y grabar un DVD. Para mi mala suerte no estaba libre, y la orquesta de la Opera de París no me dio permiso para viajar a Alemania. No creas que pasó una vez, me llamaron de Berlín en cuatro oportunidades. · ¡Cuatro llamadas de la Filarmónica de Berlín! Y deduzco que a la cuarta llamada finalmente viajó a Berlín... ¡No, nunca me dieron permiso en París! Pensé entonces que nunca más me llamarían, pero un quinta oportunidad llegó, esta vez para realizar una gira por Sudamérica (Brasil y Argentina). Wenzel Fusch estaba ahí pero necesitaban dos clarinetes solistas. Esta vez si estaba libre y por tres semanas fui el clarinetista de esa maravillosa orquesta. Un sueño hecho realidad. Ahora, un anhelo que tengo es que en los concursos y orquestas se abandone esa división de 'sistema alemán' y 'sistema francés'. Eso solo crea problemas y limitaciones. Cuando gané el concurso de Munich, muchos músicos alemanes me alentaron a postular a algunas orquestas alemanas que buscaban clarinetistas. Ellos estaban seguros de que podía ganar las audiciones. Cuando me inscribí en alguna de ellas, recibí una fría carta que decía: "no aceptamos sistema francés". Quizás cincuenta años atrás existía una gran diferencia, pero hoy en día esta casi ha desaparecido. Para mí la música es lo más importante, no el sistema de tu clarinete. En Francia por ejemplo, los concursos están abiertos a cualquier sistema, no son exclusivos para el sistema francés, y eso me parece positivo. Si alguien merece ganar un concurso o audición no interesa si vienen de México, Alemania o Checoslovaquia: si es un buen músico merece el puesto. El talento primero. Espero que esto cambie con las nuevas generaciones. Y mi sueño... escribir un libro, no sobre el clarinete sino sobre otros temas especiales... que por ahora no te los voy a comentar, y también hacer más grabaciones con la música que me gusta. Sabes, un disco es como una foto. Si uno observa una foto cualquiera, notaremos que cambiamos con los años. Lo mismo sucede con la música, cambiamos: maduramos, ganamos experiencia, sabiduría y nuestra mente no es la misma que diez años atrás. Si vez una foto mía de hace diez años ¡yo tenía mucho más pelo! (se ríe nuevamente). Nada es definitivo, y estamos en este planeta muy brevemente. Tus propias versiones pueden ser recreadas por ti mismo, y el resultado será siempre diferente. Eso me gusta, y cuando escuchas una reciente versión tuya, te das cuenta de que nunca dejas de aprender. |
| Philippe Cuper y Marco Mazzini durante la entrevista en Tokyo. |
| Philippe Cuper en plena presentación como solista durante la Noche de Gala en el Festival Mundial de Clarinete organizado en Tama, Japón. |