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La fundación Karlheinz Stockhausen fue fundada por el mismo
compositor en 1998 con motivo de sus 70 años, y busca convertirse en un centro para la formación y perfeccionamiento de jóvenes talentos en el terreno de la música experimental, las técnicas aleatorias y los nuevos medios de producción de sonido. En la versión 2004 destacó un clarinetista Latino: nos referimos al argentino
Marcelo González, quien recibió el segundo premio por la interpretación de la obra 'Harlekin'. En sus propias palabras nos cuenta su experiencia en exclusiva para Clariperu.
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   Marcelo González recibe premio de interpretación en Alemania
Marcelo González
Marcelo González
El pasado 8 de agosto, en el marco de clausura de los "Stockhausen-Kurse-Kurten", recibí de manos del compositor el segundo premio a la mejor interpretación de su obra. La obra ejecutada fue "Harlekin", una dificultosa pieza para clarinete solo de 45 minutos de duración, que no solo debe tocarse de memoria, si no tambien, encarnando el personaje del "Arlequìn" (con un atuendo especial), realizar una serie de movimientos  coreográficos en el escenario, ritmos que se deben realizar con los pies, pantomima, etc, todo esto prescripto escrupulosamente por el compositor en la partitura, como tambien lo hace con cada uno de los parámetros musicales.

La significación de este premio, excede lo que uno pueda imaginarse de los premios habituales.

¿Por qué hago esta aclaración?

Desde el año 1998 , año en que se fundaron los cursos sobre composición e interpretación de la obra de Karlheinz Stockhausen, he asistido a cada uno de ellos, trabajando con la clarinetista Suzanne Stephens, sobre la obra para clarinete solo de dicho compositor. Comenzando con el estudio de la obra "In freundschaft" (sobre la que trabajé los dos primeros cursos) comprendí rápidamente, la exigencia de trabajo del compositor, que lleva al intérprete a trascender sus límites...o por lo menos lo que  el ejecutante considera normalmente sus límites.
Esto se traduce en una concentración extrema, tratando de llegar lo más cerca posible de la perfección en la  ejecución de  cada uno de los parámetros  musicales:"tempo", dinámica, timbre, color, y, aún ir más allá: trascender  todo esto incorporando la obra  en lo más profundo del intérprete en cuanto éste debe convertirse en transmisor de lo bello.... Todo esto adquiere una  significación especial cuando nos encontramos ante obras como "Der kleine Harlekin"("El pequeño arlequín") o "Harlekin". Aquí todo esto se une al movimiento corporal, la expresión gestual,en suma: la manifestación de un verdadero "espíritu musical"; como muy bien puntualiza el compositor en la partitura: "el mítico personaje del Arlequín renace bajo una nueva forma: la de un clarinetista". Representa ,como también él expresa : un verdadero "ritual musical". Es  preciso entonces, al encarar una obra de estas características, "ser" un Arlequín.

Una vez realizado  un exhaustivo trabajo sobre la obra que me llevó aproximadamente dos años, me establecí en Kürten (lugar de residencia del compositor), durante un mes y medio, para trabajar intensivamente la obra con Suzanne Stephens (a quien la pieza está dedicada , y quien realizó el estreno mundial en 1976). La experiencia de estar un mes y medio dedicado solamente al estudio de una obra en cuerpo, mente y espíritu es, sin lugar a dudas, una experiencia que todo músico necesita realizar. Una experiencia increíble que me era  imperioso llevarla  a cabo,  profundizando sobre cada aspecto de la obra, partiendo del detalle más ínfimo, ir construyendo  la estructura de cada sección, de la obra en su totalidad, tomándose todo el tiempo que uno necesite ,para experimentar, penetrando en cada sonido, en cada gesto, en  cada movimiento corporal, y tener también el tiempo suficiente para reflexionar  tranquilamente sobre cada  cosa trabajada. En síntesis: vivir durante un tiempo para la obra, teniéndola todo el tiempo junto a uno. Así, día a día con la increíble ayuda de Suzanne la obra fue creciendo, con las altas y  las bajas que todo proceso de  trabajo profundo lleva implícito.

El dìa 5 de Agosto, durante la mañana , realicé el ensayo general de la obra, ante la presencia del compositor ,quien, me realizó una serie de indicaciones muy precisas....y es verdaderamente implacable  cuando debe  exigir al intérprete  una  verdadera claridad en la interpretación  de su obra. En la noche del mismo día tuvo lugar el concierto.  Este estuvo compuesto de la siguiente manera: Primera parte: Klavierstuck  IX(Horacio Lavandera, piano). "Komet", para percusión, música electrónica y concreta (Stuart Gerber,  percusion) y "Xi", para flauta contraalto (Karin De Fleyt, flauta). Segunda parte: "Harlekin". Al final del concierto el compositor se mostró muy agradecido por la ejecución de su obra.

Es entonces el reconocimiento del compositor una capa elevada dentro de  infinitas capas  de un sedimento que fue acumulándose lentamente, un enorme  lecho de  nutritivas experiencias musicales, que incluso se remontan a mis años de estudio en el conservatorio. Siempre me he sentido atraído por la música  que me rodeaba, es decir, la música  "que se estaba haciendo", la música "viva". Y en aquella época los nombres de Stockhausen, Boulez o Nono ( a pesar de que  eran música de los '60), resonaban permanentemente en mi y , quizás inconscientemente, anhelaba siempre poder dedicarme  a tocar sus obras. Siempre me vinculé  con los compositores  del conservatorio que en aquella época me rodeaban, participando con una  alegría extrema de la excitación  sensual que producía en mi  "abordar una obra nueva".....

Más tarde  otras experiencias más profundas aún, durante mi estadía en Chile, me hicieron  redescubrir junto al compositor Andres Alcalde y  músicos  con auténticas ganas de hacer la música, una  nueva lectura  de  "la música de nuestro tiempo".

Las capas siguen acumulándose, y esa exquisita sensación de  sentarme ante un mundo musical  que espera ser explorado, sigue dentro de mí. Nunca entendí la tarea del intérprete como algo que tenía un punto de  llegada, si no, todo lo contrario, un continuo espiral de crecimiento.

                                                                                                                 Marcelo González.